Iniciativa Mexicana contra la Guerra.  No en Nuestro Nombre,

 

Resultado de nuestra consulta

 

Durante  cinco reuniones en el café de la red, pusimos a consulta temas básicos de nuestra labor, con la idea de no solamente suscribir la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, sino de participar con nuestra propia voz autónoma.  En estas discusiones participamos quiénes colaboramos con la “Iniciativa mexicana contra la guerra, no en nuestro nombre”, pero también otros colectivos y ciudadan@s sin organización. Nuestras conclusiones parecen más preguntas que respuestas, porque estamos creando algo nuevo…Ciudad de México, julio-agosto 2005

 

(presentada en la comunidad de Juan-Diego, en Agosto 28, en la reunión  de los zapatistas con ongs,  colectivos y artistas para la otra campaña)

 

Hoy, en un mundo  donde la guerra se hace permanente y las grandes empresas controlan los estados, el terror busca la rendición de la sociedad.  Mientras la gente, crecientemente, busca conocer la verdad y asumir la responsabilidad individual y colectiva de su destino. Quiénes seguimos en la lucha, resistiendo dentro del sistema, o creando nuestros propios éxodos, hacemos un alto en el camino para reflexionar sobre nuestro andar.

 

La Sexta Declaración de la Selva Lacandona invita a la reflexión de todos los excluídos, de los que creemos en un mundo mejor, para unirnos en una mayoría  capaz de lograr hacer realidad nuestros sueños.

 

 

 

I. ¿Qué es la guerra? Movimiento contra la guerra

 

1.1. ¿Qué es la guerra?

 

La guerra comienza al tratar imponer la voluntad propia al otro (Clausewitz). Comúnmente se relaciona con la violencia física, pero consideramos también que la guerra puede ser velada, como la del neoliberalismo, donde  en aras del “libre mercado” se socava la soberanía de las naciones y se somete al trabajador a una nueva esclavitud, sin derecho a la salud ni a la alimentación. Ahora la guerra es permanente, infinita, así lo demanda el imperio que se basa en las armas y el dinero. Las empresas transnacionales dominan a los gobiernos. A través de los medios masivos de comunicación controlan a la gente, generando violencia, temor y discriminación. La guerra sigue y parecería que nosotr@s estamos desarmados.

 

 

2. Movimiento contra la guerra

 

Ante la guerra podemos tomar  dos actitudes básicas como grupos sociales: la resistencia y el éxodo. En todo el planeta se ha avanzado mucho. Un ejemplo de resistencia se da en Palestina donde día a día se hacen acciones directas no violentas, que por desgracia son poco conocidas. Un gran ejemplo de éxodo son los caracoles zapatistas, la construcción de la autonomía de las propias comunidades. Estas acciones son importantes pero no bastan. Falta lo que falta.

 

La VI Declaración busca que la sociedad civil participe en la solución de sus propios problemas, pero ¿cómo llegar a la gente que tiene temor? ¿cómo lograr una respuesta de la gente antes de que se produzcan situaciones límite, como la guerra? Todos tienen una palabra propia respecto a la vida y pueden participar activamente. Buscar soluciones a los conflictos sin usar armas. Buscar nuestra propia evolución como seres humanos.  Observar nuestra vida diaria, como producimos nuestra existencia cotidiana, como podemos cambiar. Queremos construir preguntas, más que respuestas.

 

No estamos a favor de cualquier paz, porque hay paz que implica muerte, dominio, en realidad es una paz guerrera. Nosotr@s queremos preguntarnos ¿cómo sería la paz, una paz de bienestar, de felicidad, de vida para todos?

 

Creemos en el poder de la acción, de la acción directa no violenta, de tirar muros y fronteras.

 

Proponemos la realización de un video sobre el EZLN y otras resistencias, donde se explique porque apoyamos la Sexta. Donde se cuestione a la gente ¿Qué paz queremos? ¿Cuál es tu idea de paz?

 

Hemos participado en las acciones globales contra la guerra, la próxima es entre el 24 y 26 de septiembre, en que se harán movilizaciones en Washington, por el regreso de las tropas de Irak… Discusión sobre La Sexta.

 

 

2. Movimiento contra la guerra y movimiento por la ecología. Lucha por la vida.

 

 

Se trato el manejo de los recursos naturales como estratégico para el control de la población. La estrategia de la guerra y su distribución espacial en el planeta está directamente ligada al control del petróleo, del uranio, del agua y de la biodiversidad, su manejo es parte de la apuesta de los grandes monopolios neoliberales.

 

Los movimientos ambientalistas se encuentran vinculados a la lucha  contra la guerra,  son producto del despiadado manejo y destrucción de los espacios naturales y políticas de explotación sobre recursos no renovables como el petróleo y la falta de investigaciones para desarrollar otras tecnologías que permitan la generación de energía alternativa.

 

Entre las propuestas ambientalistas se encuentra el  desarrollo  de nuevas tecnologías que se basen en recursos renovables.

 

En contraparte, los grandes laboratorios y centros de investigación de empresas trasnacionales, realizan investigación de la biodiversidad,  y de la genética, para controlar y uniformizar.

 

El 10% de la biodiversidad global se encuentra en México y sumando a la que se encuentra dentro del marco del plan Puebla-Panama se estaría contemplando un 19% de la riqueza biológica del planeta. Esto, sumado a su riqueza petrolera y acuífera, convierte a esta zona en un objetivo militar.

 

La falta de talento para explotar en forma equilibrada e inteligente los recursos de nuestro país son factor para que grupos con intereses sean los que obtengan los beneficios del control de los recursos. La explotación de la recursos y el desplazamiento de los habitantes originales de las zonas provocan la perdida de identidad en las comunidades indígenas y  una de las causas de la migración

 

Luchar contra la guerra, quiere decir también luchar contra las políticas de depredación y control de los recursos del planeta. Vivir de otra forma, construir otro mundo, sin guerra, quiere decir también  establecer una nueva relación con la naturaleza.

 

 

3. ¿Tolerancia? Respeto, diversidades

 

Es importante definir qué es la “intolerancia” y “tolerancia” pues las palabras tienen un “sentido” que construye (o destruye). La intolerancia es una actitud excluyente y represiva ante la diversidad, ejercida desde una posición hegemónica. La tolerancia implica que las diferencias son “soportadas” pero desde esa posición de poder, siendo también parte de un discurso político de dominación (“yo tengo el poder y la razón pero te tolero”).

 

El respeto, en cambio, propicia la convivencia entre grupos diferentes desde un plano de igualdad, pero que no niega la diferencia para lograr que un otro mundo sea posible. La tolerancia no es suficiente pues sólo reconoce el “derecho del otro a existir”; el respeto logra que la aceptación deje de ser un mero discurso para ser un acto. Es INTEGRAR al otro a mi discurso y a mi realidad para construirNOS juntos, para crear un nosotros. El respeto requiere crear puentes de comunicación para  aceptar-incluir-integrar.

 

Intolerancia/tolerancia resultan ser caras de una misma moneda, defendida desde el poder. Quien no tiene ese poder, defiende el respeto con resistencia.

 

El reto es cómo los colectivos vamos a construirNOS en organizaciones incluyentes y horizontales para resistir la dominación. Cómo construirNOS en otro mundo en el que todos sean incluidos, en el que quepa  cualquiera con su propia voz.

 

¿Cómo integrar las diferentes formas de resistencia y de manifestación ante la intolerancia/tolerancia? ¿Cómo lograr en ese construirNOS que los diferentes discursos nos conformen (desde el discurso de la no-violencia hasta el discurso de las piedras)? ¿Cómo lograr que los discursos no sean de poder (militares, jerárquicos, machistas, etc.) ¿Cómo logar no ceder en la denuncia en aras de obtener de fuerza?

 

En la medida en que alguien sea víctima del poder, lo somos todos. Construir un otro mundo basado en el respeto va de la mano con una evolución del ser humano que nos permita comprometernos con el otro. Los cambios sociales nacen en el interior de cada individuo, en la creación de una conciencia personal que se manifiesta en una conciencia social-colectiva-mundial.

 

Estamos ante la posibilidad de construir otros mundos en que nadie sea descalificado ni excluido.

 

Para lograr ese respetar- aceptar-incluir-integrar hay que dejar de etiquetar-descalificar-excluir al otro. Las “etiquetas” que los unos nos ponemos a los otros, son un discurso de no-aceptación muchas veces basadas en el no-conocimiento. Las etiquetas son pues la primera manifestación del no-respeto. No caigamos en el error de adoptar las actitudes que repudiamos.

 

 

 

4. Construir el mundo sin tomar el poder. No poder. Armonía

 

El punto de partida debe ser la recuperación plena del poder, de la potencia de cada ser humano.  En la historia que conocemos esa posibilidad nos ha sido siempre arrebatada, entre nosotros y  nuestro “poder hacer”, ha habido dominio, explotación, ordenes y castigos.  No queremos “no poder”, sino “poder” cada uno de manera libre. Esta tarea es la de la emancipación humana.

 

Queremos que la construcción de nuestra potencia, de nuestra capacidad colectiva, sea un proceso  “desde abajo”, en el sentido de que todos participemos, libremente, que no sea un proceso dirigido por el que domina. Las Juntas de Buen Gobierno son una experiencia de esta naturaleza.

 

Lo nuevo de este momento, es que ya no nos limitamos a “tomar el poder”, en el sentido del poder del gobierno, o más aún del estado nación, queremos un cambio mucho más profundo, construir un nuevo mundo, un mundo donde quepan muchas formas de construir el mundo…

 

 

 

 

5. Poder constituyente, contrapoder, nueva constitución

 

 

El poder constituyente, es el que crea algo que permanece, es la capacidad de construir realidades.

 

Queremos construir una constitución desde abajo, que  exprese a la gente y no a los intereses de los que dominan.  Pero necesitamos una revuelta que desemboque en un proceso orgánico, que puede ser una constituyente.

 

Muchos de nosotr@s pensamos que esto es posible en el marco de un estado nación y de la legislación nacional, otros pensamos que construir un nuevo mundo es un proceso local y global, que se verá siempre frustrado en el nivel nacional, que es un  espacio del dominio.

 

Algunos de los temas centrales que tenemos que discutir para constituirnos  son los de los derechos indígenas, los derechos humanos, la participación de la gente en formas  democráticas que vayan más allá de las estructuras representativas, el respeto al medio ambiente, los derechos o garantías individuales, los derechos de todos y de tod@s, sin importar su  raza, edad, preferencia sexual, etcétera. El Estado es un conjunto de formas de propiedad y la familia como la conocemos también…

 

Tenemos muchas identidades, cada uno de nosotr@s, pero además estamos cambiando todos los días. Por eso no queremos  una igualdad que disuelva la diferencia, queremos ser la multitud diversa que somos.

 

No creemos en las fronteras, no son nuestras fronteras, tenemos mucho en común con América Latina, y con Estados Unidos, donde viven oprimidos millones como nosotr@s.

 

Sobre tod@s estos temas es importante no quedarse con una sola visión, la realidad es multidimensional, como un poliedro, y necesitamos escuchar las diversas visiones para aprender. En eso nos ayudan el arte y la cultura.

 

Queremos un cambio verdadero, que pueda ser como la experiencia de los caracoles pero a nivel mucho más amplio. Un proceso global de construcción de autonomías.

 

No queremos  una constitución de papel que nadie cumpla, sino nuevas realidades. Una nueva constitución en el marco del capitalismo no tiene sentido.

 

Construir con formas nuevas, que rescaten lo espiritual, lo cotidiano, una nueva relación con la naturaleza. Somos diversos y buscamos nuestro “común”. Construir nuestros éxodos, nuestros otros mundos es un acto de amor, de “sororidad”, de hermandad, la mejor forma de decir no a la guerra es sentir lo que le sucede al otr@...