Angel Luis Lara*
El nuevo
desafío zapatista
El primero de enero de 2003 miles de indígenas
tomaban pacíficamente la ciudad chiapaneca de San Cristóbal de las Casas. Ante
una plaza repleta de bases de apoyo zapatistas, el
comandante Tacho dejaba en el aire sus palabras: "Y ellos pensaron que no
importa eso que hicieron porque la gente olvida rápido y además no hay otra
cosa. Pero no se olvida y sí hay otra cosa. Porque toda esta historia de
engaños y traiciones no termina con que nos han derrotado". Lo que pasa
con los zapatistas es que no entienden ni practican
la diferencia entre el decir y el hacer, o sea, que lo que dicen lo hacen. Con
su Sexta Declaración de la Selva Lacandona, hecha pública al mundo entero en
los últimos días, el EZLN ha vuelto a colocarse en el centro de la vida
política mexicana con la propuesta de esa "otra cosa" de la que
hablaba Tacho hace más de dos años: una campaña para la construcción de otra
forma de hacer política con la gente sencilla y humilde, de un programa de lucha
nacional y de izquierda que comprenda la construcción democrática por abajo de
un nuevo marco constitucional para México.
Durante sus once años de existencia pública,
el movimiento zapatista nos ha demostrado su capacidad de recombinarse abriendo
coyunturas y caminos en contextos en los que parecía imposible hacerlo. Su
manejo inteligente de la estrategia y su dominio de la dialéctica entre proceso
y acontecimiento han convertido a los zapatistas en
un referente para los movimientos sociales del mundo entero y en un peligro
público no sólo para la clase política mexicana, sino también para toda
concepción sedentaria de la acción política. En este sentido, la Sexta
Declaración de la Selva Lacandona supone un histórico y arriesgado paso
adelante que vuelve a demostrarnos que el zapatismo
es un verbo que se escribe en gerundio, sin miedo a transformarse para seguir
luchando por transformar el mundo.
La nueva apuesta del EZLN señala cambios
relevantes. Para empezar, una extensión del sujeto: de los pueblos indígenas al
conjunto de sectores sociales desfavorecidos y explotados de México. Para
seguir, un cambio sustancial de léxico que se materializa en un retorno
estratégico a un imaginario político clásico, recuperando, entre otras cosas,
la coordenada "izquierda política" como eje básico del mapa de las
resistencias, en detrimento de la centralidad otorgada hasta la fecha a la
denominada "sociedad civil" y congelando el movimiento de deconstrucción del propio significante
"izquierda" que los zapatistas habían
protagonizado. Para poner punto y seguido, el EZLN produce un viraje en su
clásica desconexión formal con su contexto geográfico más inmediato,
conectándose directamente al conjunto de experiencias de resistencia al
neoliberalismo que inundan la realidad latinoamericana en nuestros días.
En el fondo del nuevo reto zapatista
encontramos elementos y pistas fundamentales para la acción política rebelde en
cualquier parte del planeta. El desplazamiento y extensión de la categoría de
autonomía, desde la reivindicación concreta del reconocimiento de las formas de
gobierno propias de los pueblos indígenas al conjunto de lo social, señala que
para los zapatistas la práctica de la política pasa
por la organización y la defensa de la autonomía de los movimientos sociales
respecto de los partidos y la clase política. La nueva política que se proponen
no se de-sarrolla en términos de representación, sino
de expresión sin mediaciones. La centralidad que otorga la Sexta Declaración de
la Selva Lacandona a la elaboración por abajo de un nuevo marco constitucional
apunta el carácter constituyente que necesariamente debe caracterizar a las
nuevas resistencias. La oposición explícita a la privatización de la energía
eléctrica, el petróleo, el agua y los recursos naturales subraya la relevancia
que la defensa de los bienes comunes debe tener en cualquier proyecto de
oposición y alternativa al neoliberalismo.
Hace meses, el subcomandante
Marcos decía que cuando el poder pone a la historia la palabra "FIN",
la resistencia agrega el signo de interrogación. El nuevo paso que emprenden
los hombres y mujeres del EZLN le pinta una enorme interrogación al futuro. Los
que arriba son poder en México seguro que andan como locos buscando la
respuesta, sobre todo aquellos que se dicen de izquierda. En la acera de las
resistencias, sin embargo, la propuesta zapatista se convierte en estímulo para
no dejar nunca de hacerse preguntas.
* Sociólogo. Miembro del Grupo de
Investigación Charles Babbage en Ciencias Sociales
del Trabajo de la Universidad Complutense de Madrid
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