Teotihuacán
y la verdadera cara de Wal-Mart
Por
Silvia Ribeiro , www.ecoportal.net
La construcción de un supermercado de Wal-Mart en la zona de Teotihuacán
despierta profundo rechazo aun sin conocer los antecedentes. Supongo que es lo
que se llama "sentido común". Es decir, el común de la gente sentimos
que Teotihuacán tiene muchos y profundos significados.
La construcción de un supermercado de Wal-Mart en la zona
de Teotihuacán despierta profundo rechazo aun sin conocer los antecedentes. Supongo
que es lo que se llama "sentido común". Es decir, el común de la
gente sentimos que Teotihuacán tiene muchos y profundos significados, quizá no
conozcamos todos, pero sus extraordinarias
pirámides y construcciones nos alertan la memoria, el
corazón y la mente.
Llama la atención que los propios funcionarios del
Insitituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH) que dieron luz verde a este proyecto; no
hayan percibido algo tan obvio. Más aún cuando esa zona arqueológica tiene
hasta hoy en día un vastísimo significado, sobre todo para los pueblos indios. Por
ello los marakames del pueblo wixarika (huicholes) llamaron a hacer allí una
ceremonia para resistir la contaminación transgénica del maíz, otro elemento
vital del corazón de México. Por ello representantes de pueblos indios de
América del Norte llegan a este lugar a solidarizarse con la resistencia de los
vecinos de Teotihuacán que se oponen a la obra. Diagonalmente opuesto, como un
enfrentamiento entre los poderes de la vida y la muerte en la Ciudad de los
Dioses, aparece el símbolo vacío del gigante Wal-Mart. Si todavía sin conocer
detalles provoca rechazo, conocer un poco más a esta empresa lo fundamenta
sólidamente.
Wal-Mart es actualmente la empresa más grande del mundo. Ocupa
el lugar 19 de las 100 mayores econo-mías del planeta, superando a países como
Suecia, Noruega y Arabia Saudita. Es la mayor compañía de ventas directas al
consumidor en Estados Unidos, Canadá y México. En nuestro país tiene 54 por
ciento del mercado total, al ser dueña de Bodegas Aurrerá, Superama, Suburbia,
restaurantes Vips, El Portón y Ragazzi, además de los almacenes Sam's Club y
Wal-Mart. Esto le da un poder tremendo sobre consumidores, proveedores,
productores y políticos.
Este imperio mundial ha sido construido sobre un
historial de violaciones a los derechos laborales, de intimidación y combate a
la sindicalización de los trabajadores, de discriminación sexual y racial, de
pagar salarios de hambre y de conseguir los precios "más baratos" del
mercado proveyéndose en maquiladoras con condiciones de extrema explotación.
Desde 1995 ha enfrentado en Estados Unidos más de 70
procesos legales por actividades antisindicales, así como múltiples procesos en
otros órdenes, incluyendo pagar multas de más de 120 mil dólares en tres
estados por destruir y ocultar evidencias en casos de demandas de clientes
contra la empresa. En otro caso, fue condenada a pagar 18 millones de dólares
por entregar evidencias falsas o ncompletas sobre una mujer que murió en un
estacionamiento de la empresa.
The New York Times declaró en un editorial que la
"wal-martización de la fuerza laboral amenaza con empujar a miles de
estadunidenses a la pobreza" (15/11/03). En febrero de 2004 George Miller,
congresista de Estados Unidos, dio a conocer un informe sobre Wal-Mart,
documentando muchos de esos abusos, inclusive una denuncia anterior del
Washington Post de que utilizaba fuerza de trabajo infantil
((http://edworkforce.house.gov/democrats/releases/rel2104.html).
Entre muchos otros "premios", Wal-Mart fue
nombrado en 2000 taller de sudor del año por Maquila Solidarity Network, de
Canadá. En 2003, la Organización Nacional de Mujeres de Estados Unidos (NOW,
por sus siglas en inglés), la nombró "mercader de la vergüenza" por
sus políticas de discriminación sexual contra empleadas. Equal Rights
Advocates, Impact Fund y Public Justice Center han iniciado un procedimiento
conocido como "acción de clase" por discriminación sexual, que sería
la mayor de la historia contra una empresa privada, representando a más de 700
mil demandantes. Según el Wal-Mart Watch, organización civil que publica
denuncias de ciudadanos afectados por la empresa, los almacenes de la
trasnacional han tenido múltiples impactos negativos en las comunidades donde
se establecieron. Por ejemplo, por cada dos empleos creados por esa empresa se
han destruido en promedio tres trabajos que ya existían en la comunidad. Estos
casos son apenas un botón de muestra de las excavaciones arqueológicas en los
cimientos de esta empresa que quiere instalarse en uno de los sitios culturales
más importantes de México.
La resistencia de los vecinos de Teotihuacán, o la más
reciente en Atizapán contra la instalación de un Superama, adquieren así una
dimensión social que merece la solidaridad de todos. Son ejemplos que lejos de
tener un significado solamente local -o como dijera a la prensa Raúl Argüelles,
vicepresidente de Wal-Mart México, de tratarse de "10 comerciantes locales
que sienten afectados sus intereses" (Reforma, 23/9/04)-
encarnan y unen a los millones de personas y cientos de
comunidades que han sufrido y resisten los embates de este gigante.
Según el INAH, la construcción es "legal" -no
legítima-, y entre otras cosas no molestaría al paisaje porque estará
"debajo del nivel del suelo". Lo cierto es que si el INAH y otros
funcionarios no reconocen las implicaciones reales de este proyecto y lo echan
atrás, lo que quedará debajo del nivel del suelo es su calidad moral y
profesional. Y al igual que el crimen de la contaminación del maíz nativo,
estará grabado a fuego en la memoria colectiva.
Cunde en EU la indignación
contra tiendas Wal-Mart
Comercio desleal y daño ecológico, entre las quejas de
comunidades
Jim Cason y David Brooks,
corresponsales, La Jornada
Washington y Nueva York, 7
de octubre. Arturo Montiel,
gobernador del estado de México, al parecer no logró detener la instalación de
una tienda Wal-Mart en Teotihuacán, pero en Estados Unidos por lo menos 16
comunidades impidieron la construcción de tiendas de la trasnacional desde
enero de este año, y en la pasada década 220 centros de la empresa no fueron
autorizados a abrir, como resultado de movimientos locales.
Aunque esto no parece significativo para una empresa que
pronto llegará a 5 mil tiendas en el mundo y ha inaugurado 197 supercentros en
Estados Unidos este año, más 178 en otros países, al consorcio le disgusta la
publicidad negativa. El presidente de Wal-Mart, H. Lee Scott, se quejó de la
oposición local a sus tiendas durante una teleconferencia con publicaciones
económicas esta semana, según reportó Dow Jones. Wal-Mart confió a periodistas
que alrededor de 10 por ciento de sus planes para abrir tiendas se han visto
obstaculizados.
Esta semana Wal-Mart anunció planes para abrir entre 240
y 250 nuevas tiendas en Estados Unido el próximo año y entre 155 y 165 en el
extranjero. Wal-Mart es, por mucho, la empresa más grande del mundo, la cual
este año representará casi 9 por ciento de todas las ventas al menudeo no
automotrices en Estados Unidos con un ingreso bruto de aproximadamente 300 mil
millones de dólares.
Pero la empresa sufrió de una tormenta de publicidad
negativa este año, desde demandas legales por discriminación de género a la
contratación y explotación de mano de obra indocumentada, y acusaciones de
estrategias de mercadeo agresivas que han destruido a pequeñas empresas y
comercios, así como las consecuencias de su política de bajos precios que ha
obligado a su competencia a trasladar empleos y producción a países con mano de
obra barata.
Queja de sindicatos
Cuando Wal-Mart intentó abrir una de sus
''supertiendas" en el condado de Los Angeles en abril de este año, los
residentes de Inglewood -ubicación de la tienda- votaron abrumadoramente en
favor de prohibir la instalación de la tienda. Según el diario Los Angeles Times, la empresa invirtió
casi un millón de dólares en cabildeo local para abrir una tienda en esa zona,
pero fue rechazada de nuevo cuando el gobierno municipal de Los Angeles adoptó
una medida legislativa que, en efecto, bloqueó los deseos de la trasnacional.
Wal-Mart tuvo que cambiar de planes y en septiembre logró
que el pueblo de Rosemead -a unos 20 kilómetros de Los Angeles- aprobara planes
para abrir su primera tienda en esa zona.
Según Al Norman, un escritor y activista que trabaja con
movimientos para bloquear a megatiendas como las de Wal-Mart, hay muchas luchas
de este tipo por todo el país. Calcula que unas 150 comunidades locales en
Estados Unidos han promovido leyes y otras medidas para limitar o detener la
construcción de megatiendas estilo Wal-Mart.
''Calculo que aproximadamente una tercera parte de sus
tiendas - entre 30 y 40 por ciento- son demoradas o prohibidas por acciones
locales", comentó Norman en entrevista con La Jornada.
Norman, fundador de un grupo llamado ''Sprawl Busters",
comentó que unas 16 tiendas de Wal-Mart no fueron autorizadas a abrir este año,
y otras 16 han sido demoradas por acciones locales. Estas tiendas son
bloqueadas, dijo, por preocupaciones sobre su impacto en los negocios de la
comunidad, el medio ambiente y la calidad de vida de los pueblos donde se
ubican.
Voceros de Wal-Mart no respondieron a varias solicitudes
de La Jornada de información sobre
cuántas de sus tiendas han sido rechazadas por comunidades. Pero el presidente
de la empresa H. Lee Scott, en teleconferencia con periodistas de la fuente
empresarial, rechazó acusaciones de que la trasnacional paga bajos salarios y
destruye a las comunidades.
''Abrimos una tienda recientemente en Phoenix y cinco mil
personas solicitaron trabajo para los 550 empleos", comentó al Wall Street Journal, agregando que
pagaron 2 mil millones de dólares en beneficios de salud para sus empleados
sólo el año pasado. Pero en la misma entrevista, reconoció que la empresa si
vende algunos artículos por debajo del precio de costo: ''decimos que vendemos
por menos, lo cual significa que si los precios de un competidor son más bajos,
reduciremos nuestros precios, aun si eso implica menos de nuestro costo".
Norman, el hombre que la revista Forbes llama ''el enemigo número uno de Wal-Mart", rechaza
estos argumentos. El y otros críticos citan investigaciones académicas que
registran que Wal-Mart reprime los precios y frecuentemente desplaza a los
comercios y empresas pequeñas de las regiones donde instala sus megatiendas. Los
sindicatos en particular argumentan que las tiendas no sindicalizadas de
Wal-Mart (todas en Estados Unidos, con la fama de la empresa de ser una de las
más antisindicales del mundo), las cuales no pagan por seguros de salud y otros
beneficios a sus trabajadores, amenazan la existencia de supermercados y
empresas sindicalizadas. Señalan que la amenaza de Wal-Mart fue uno de los
principales factores en la gran huelga de decenas de miles de trabajadores de
cadenas de supermercados en California este año.
Veto de Schwarzenegger
No hay duda que la oposición comunitaria a Wal-Mart está
creciendo en Estados Unidos. Norman calcula que unas 220 tiendas del consorcio
no han sido autorizadas a abrir durante la reciente década, y señala que los
críticos simplemente demandan que se discuta el impacto local de una megatienda
antes de que se le permita instalarse.
La legislatura estatal de California aprobó un proyecto
de ley a principios de este año que hubiera obligado a la elaboración de un
estudio sobre el impacto económico y ambiental antes de permitir la instalación
de una megatienda como las de Wal-Mart. Esa medida fue vetada por el
gobernador, Arnold Schwarzenegger, pero se espera que será promovida de nuevo
el año entrante. Más que nada, el hecho de que una medida legislativa estatal
como ésta haya prosperado es indicador del nivel de preocupación y presión
comunitaria que existe en torno de este asunto.
El sindicato nacional de Trabajadores Unidos de Alimentos
y Comercios (UFCW, por sus siglas en inglés), el cual ha estado intentando
sindicalizar al millón de empleados que trabajan para Wal-Mart en Estados
Unidos, dice que la empresa está destruyendo a los sindicatos y la calidad de
vida en este país.
''En 1970, el mayor empleador del país era General Motors
con 350 mil trabajadores. En su abrumadora mayoría sindicalizados, ganaban
17.50 dólares la hora más beneficios de salud, pensión y vacaciones e
incrementos de salario de costo de vida", argumenta el sindicato.
''Hoy día, el empleador más grande del país es Wal-Mart,
con más de un millón de trabajadores estadunidenses. Ganan un promedio de 8
dólares la hora, con ninguna pensión definida y beneficios inadecuados de
salud."
La empresa responde que no pueden ser culpados por la
preferencia de los consumidores por precios bajos. En privado, los sindicatos
mismos reconocen que muchos de sus propios agremiados compran en esas tiendas
precisamente por sus precios atractivos. Por ejemplo, 35 por ciento de los
bienes comprados con tarjetas de crédito emitidas por sindicatos son compras en
Wal-Mart.
Sin embargo, muchos han decidido que los supuestos
ahorros que ofrece Wal-Mart tienen un alto precio para sus comunidades y la
calidad de vida, y desde Vermont a California brotan movimientos locales para
negarle la bienvenida a esta gigantesca empresa.