ANGEL VARGAS
En víspera de sus
cuatro años, Faro reafirma su vocación social y cultural
Desde su creación
ha atendido casi a un millón de personas y ofrecido 720 actos diversos
(La Jornada, Junio 17)
El próximo
24 de junio la Fábrica de Artes y Oficios (Faro) de Oriente cumplirá su cuarto
aniversario consolidada como uno de las más redituables iniciativas que en
materia social y cultural se han emprendido en la ciudad de México y el resto
del país en los últimos años.
Esto ha sido
posible, de acuerdo con algunos de sus fundadores y directivos, a la sui generis naturaleza del proyecto,
concebido con una doble vocación: como escuela de diversos oficios y
disciplinas artísticas, y como centro cultural, en el que además de ofrecerse
espectáculos culturales y artísticos profesionales, también se promueve a
creadores y artistas de la comunidad.
Tal relación
con los habitantes del oriente de la ciudad -principalmente de Iztapalapa,
donde se ubica la Faro- y la influencia que se ha logrado en corto tiempo en ese
sector social es, en realidad, el gran baluarte que ha sostenido y posesionado
a la instancia, dependiente de la Secretaría de Cultura del DF.
Así lo
consideran el encargado de Servicios Culturales y el jefe de Producción de
Programación de Faro de Oriente, Agustín Estrada y Joaquín Aguilar,
respectivamente.
Explica el
primero: ''La columna vertebral de este espacio son los talleres, en los que se
atiende a un promedio de mil 500 personas por trimestre; el espíritu en tanto
son los espectáculos y demás actividades que ofrecemos, cuya asistencia fluctúa
desde un puñado de gente hasta públicos masivos de 8 o 10 mil personas.
''En esto
radica la trascendencia de Faro de Oriente, en que está pensando como escuela,
pero también como centro cultural, y a diferencia de otros centros o espacios
culturales, aquí sí hay una comunidad viva, involucrada y altamente
participativa''.
Agrega
Joaquín Aguilar: ''La ecuación que ha permitido que el proyecto se mantenga es
el recurso del gobierno, aunque sea muy mínimo, incluso lo llamaría muy miope,
y la sensibilidad de parte de los creadores a entender el proyecto y ofrecer su
trabajo incluso gratuitamente''.
También debe
considerarse ''la capacidad del equipo que opera y trabaja en Faro de empezar a
autogestionar recursos hacia el espacio. Esta trilogía de situaciones bien que
mal han permitido mantener a flote el barco y en feliz movimiento.
Aunque sin
duda, abunda, el gran fenómeno es cómo ''la comunidad se ha apropiado el
espacio. La gente lo ha asumido como su responsabilidad y decide qué es lo que
quiere hacer de este proyecto. Ella lucha y luchará para que éste se mantenga,
por encima de momentos y decisiones políticos''.
Ubicado en
la calzada Ignacio Zaragoza, cercano a la zona de Santa Martha Acatitla, la
Fábrica de Artes y Oficios de Oriente en sus casi cuatro años de trabajo ha
atendido a casi un millón de personas en cuanto a los servicios culturales que
ofrece, mediante los aproximadamente 720 espectáculos, exposiciones y
conferencias que se han realizado en ese lapso.
A lo
anterior debe sumarse la treintena de talleres que se efectúan trimestralmente
y en los que se abordan desde oficios como carpintería, vitrales y diseño de
prendas, hasta disciplinas artísticas, como artes visuales y música, además de
los orientados a la preservación del medio ambiente y de servicios a la
comunidad.
Dirigidos
por Argel Gómez, estos talleres atienden a público de toda edad, y uno de sus
aspectos más importantes es que son de carácter gratuito. Por cierto, a partir
del 18 de mayo y hasta el primero de junio permanecerán abiertas las
inscripciones para el próximo trimestre.
Por su forma
de operar, esta instancia ha sido merecedora de un par de premios
internacionales: uno el año pasado, cuando un programa estadunidense la
reconoció como uno de los mejores proyectos de atención a niños y jóvenes en
Latinoamérica; el otro galardón, en tanto, se lo entregarán el mes entrante.
Se trata de
un premio conferido por una organización con sede en Boston, Estados Unidos, que
consiste en promover un programa tecnológico, llamado Club House, dentro de
Faro de Oriente. Este programa consiste en la dotación de 25 o 30 computadoras
para que niños y jóvenes de entre 8 y 15 años aprendan no sólo a usar estas
herramientas, sino también a hacerlo de manera y con fines creativos.
Sin embargo,
no todo ha sido miel sobre hojuelas en la corta y productiva historia de esta
institución. La falta de recursos, según Agustín Estrada y Joaquín Aguilar, es
uno de los principales problemas que la han aquejado crónicamente.
Al respecto,
abunda el último en mención: ''Desde mi punto de vista, son tres los lastres e
inercias que padecemos: irónica o paradójicamente, la primera tiene que ver con
la actitud que asumen algunos creadores, que no sólo no colaboran con Faro de
Oriente, sino con el movimiento cultural que requiere la ciudad. A veces, se
montan en un apostura poco sensible de ciudadanía, de política social, de
acción civil.
''La segunda
(inercia) es la miopía de los gobernantes tanto locales como federales para
apostarle a proyectos sociales que están haciendo un trabajo real y efectivo
con la sociedad. Más que gastar en programas policiacos, como el de Giuliani,
que pretende apañar a los chavos que están en la calle, las autoridades deberían
preocuparse por construir alternativas para esta parte de la sociedad que está
allí a la deriva.
''La tercera
problemática tiene que ver con la falta de capacitación a la que estamos
sometidos los promotores culturales. Sólo surgimos, pero nos estancamos y
después ya no pasa nada. En la cuestión de promotoría cultural no es fácil
encontrar alternativas ni recursos, y por eso quienes nos dedicamos a esto
debemos irnos formando en la trinchera, es decir, la chinga de todos los
días".
La
celebración del cuarto aniversario de Faro de Oriente tendrá lugar el 26 de
junio, con un ambicioso y atractivo programa que incluirá actividades
infantiles, música sinfónica, flamenco, y un espectáculo basado en rock y circo
mediante el que los organizadores buscarán crear un ritual contemporáneo