[Ponentes: Brian Holmes y Toni Negri]
General intellect, política y nuevas formas
de construcción del comunismo
En una sala
abarrotada de público, el intelectual italiano Toni Negri cerró la tercera
sesión de las II Jornadas Copyleft con una ponencia en la que reflexionó sobre
la necesidad de re-formular las categorías de la lucha anticapitalista para
poder hacer frente a las estrategias y herramientas que utiliza el
neo-liberalismo en la imposición de su poder bio-político. Antes de Toni Negri,
intervino el escritor y traductor Brian Holmes (colaborador habitual de la
revista francesa Multitudes) que cree que la expansión de la comunidad del
software libre y la creación de modelos alternativos a la legislación de los
derechos de propiedad (las licencias copyleft), ha permitido la emergencia de
uno de los más eficaces e incisivos "frentes de lucha" que han
surgido en los últimos años contra los dispositivos de poder sobre los que se
asienta el dominio capitalista en la sociedad de la información.
A juicio de
Brian Holmes, otro frente de lucha igual de interesante se encuentra en las
movilizaciones multitudinarias (desde las que se han celebrado contra la guerra
de Irak, a las concentraciones ante las sedes del PP el pasado 13-M) que han
logrado convocarse al margen de los grandes circuitos mediáticos. "En
ambos casos, precisó Brian Holmes, sería conveniente dar un paso más, y
encontrar vías para que esas acciones y prácticas antagonistas amplíen su foco
de influencia y logren estimular una verdadera transformación social". En
este sentido, Brian Holmes -que apuesta por la transversalidad de la lucha
política y social- cree que un posible modelo de acción está en las estrategias
de los "intermitentes" (trabajadores temporales del sector cultural
en Francia), donde confluyen, según él, tres elementos claves: La utilización
consciente de sus saberes técnicos y especializados como herramientas para la
lucha y la transformación socio-política. La propuesta de soluciones políticas
y legislativas que se oponen radicalmente a las dinámicas normativas del
neo-liberalismo y de los modelos social-demócratas burocratizados. Y la
ampliación y modificación progresiva de sus objetivos y estructuras
organizativas, para incluir a otros sectores sociales y profesionales, y
abordar problemáticas políticas y culturales que trascienden sus
reivindicaciones corporativas.
La fuerza de
las movilizaciones en las citas antiglobalizadoras y contra la guerra de Irak
(en la que han participado millones de personas de todo el planeta) ha dado
visibilidad a un contrapoder multitudinario que se opone al nuevo orden mundial
(económico, cultural, simbólico, político...) del neoliberalismo. Para el
pensador político italiano, Toni Negri, el gran reto pendiente está en encontrar
la forma de convertir esa inmensa energía latente antagonista en una estrategia
de resistencia que permita acometer una acción transformadora a gran escala. Y
para ello, no se pueden reproducir los modelos organizativos jerárquicos del
movimiento obrero clásico (sindicatos, partidos políticos...), ni mantener
planteamientos discursivos ajenos a las nuevas dinámicas sociales, políticas y
tecnológicas.
En este
sentido, el autor de El tren de Finlandia cree que es
necesario re-pensar la lucha y la militancia política para poder hacer frente
con eficacia y flexibilidad a un nuevo orden económico y simbólico (bio-poder)
que interviene en todas las esferas de la vida (no sólo en el ámbito laboral) e
intenta vampirizar y neutralizar los procesos de transformación social,
política y tecnológica que se generan en los márgenes del sistema. Un bio-poder
sumamente fuerte y sólido que influye en la totalidad de los ciclos de
producción y reproducción: desde las relaciones interpersonales a los sistemas
de representación del mundo o los procesos de construcción de las identidades
colectivas e individuales. "En esta situación, subrayó Toni Negri, no
basta con atacar a la máquina, sino que debe llevarse a cabo un sabotaje al
conjunto de mecanismos normativos y de dispositivos simbólicos que utiliza el
sistema para autolegitimarse y hacer que la totalidad del sujeto se ponga a
trabajar a su servicio".
Toni Negri
piensa que hace falta una nueva definición de la acción social antagonista que
se deshaga de la rigidez teórica que caracteriza las interpretaciones más
ortodoxas del marxismo. Para el autor de libros como Imperio o Spinoza
subversivo, en la configuración de este nuevo modelo de lucha social, se debe
evitar la intermediación de una vanguardia que "tira del carro" (y
que al final siempre adquiere privilegios) y la creación de dinámicas
jerárquicas y burocráticas. "Los nuevos movimientos sociales, aseguró
Negri, deben apostar por una militancia de la diferencia, organizada a modo de
retícula descentralizada y en la que la toma de decisiones se hace de forma
colectiva". Para Toni Negri, un ejemplo de ese nuevo modelo de lucha
social se pudo apreciar en las movilizaciones del 13-M, cuando de forma
espontánea (y desde múltiples focos de emisión simultáneos) se convocaron
numerosas concentraciones ante las sedes del PP para "exigir la
verdad", logrando cambiar el rumbo de las elecciones generales en España
(con importantes repercusiones a nivel internacional).
En un mundo
en el que la principal fuente de producción de riquezas es el intelecto, la
nueva fuerza social que hereda la misión histórica del proletariado es una
difusa y heterogénea "intelectualidad de masas" (una especie de
"cognitariado") que Toni Negri denomina multitud y define como "multiplicidad
de singularidades individuales independientes, pero interconectadas en
red". Esta noción de multitud (cuya energía surge de la confluencia de las
singularidades individuales que la componen) supone una re-elaboración del
concepto de clases que se opone tanto a la idea de pueblo (una supuesta unidad
indivisible y natural), como a la de masa (un todo indiferenciado en el que se
diluyen las diferencias individuales).
A su vez,
frente a la noción clásica de clase social (concepto heredado de la revolución
industrial), la idea de multitud se basa en la certeza de que la mayor parte
del trabajo ya no depende de una acumulación de horas (jornada laboral fija);
no es fruto de una actividad mecánica (producción en cadena); ni se
circunscribe a un territorio autónomo y cerrado (la fábrica, la oficina)
claramente diferenciado del espacio de ocio. "En la etapa actual del
capitalismo, explicó Toni Negri, el trabajo es fundamentalmente inmaterial,
está ligado a la inteligencia y a los afectos y se caracteriza por una precariedad
estructural (temporalidad, flexibilidad, adaptabilidad continua...)".
En este
sentido, Toni Negri propone sustituir la concepción clásica del trabajo
asalariado, por la noción mucho más amplia y flexible de "trabajo
vivo" que plantea que la producción y creación de riquezas -materiales e
inmateriales- no se genera sólo en las actividades que se ejercen dentro de la
esfera laboral, sino en muchos otros momentos de nuestra vida cotidiana: desde
las tramas de cooperación social que benefician al tejido empresarial (por
ejemplo, las tareas domésticas) al trabajo cognitivo, afectivo y relacional.
"Por eso, señaló Toni Negri, ya no tiene sentido pedir el pleno empleo o
una jornada laboral de 35 horas (algo que siguen haciendo los sindicatos
tradicionales), sino plantear reivindicaciones -como la aprobación de una renta
básica universal- que responden a las nuevas necesidades y demandas de la
ciudadanía".
La tendencia
a la intelectualización del trabajo es irreversible (lo que condena a la
pobreza a sectores amplísimos de la población). Y en este nuevo contexto, ni
los partidos políticos, ni los sindicatos, son herramientas útiles para
intentar transformar la sociedad. "Pero tenemos la posibilidad (y el
deber), señaló Toni Negri, de buscar otras formulas de acción social que nos
permitan articular nuevas estrategias de resistencia y convertir a la multitud
en un sujeto político activo que genere 'un poder constituyente'". Así,
por ejemplo, frente a la rigidez y homogeneidad institucionalizada de la
celebración del "Día del trabajo" que organizan los sindicatos
tradicionales, el autor de Imperio apuesta por la estrategia de apropiación del
espacio público urbano (a través de una heterogeneidad y una pluralidad de
acciones políticas) que se propone en la MayDay Parade, una fiesta
multitudinaria del nuevo precariado global que se realiza en Milán el 1 de mayo
desde hace cuatro años (y que este año también se ha celebrado en Barcelona).
Barcelona, 17 de abril de 2004
http://www.nodo50.org/mrg-torrent/spip/article.php3?id_article=180