Discurso del Frente Cívico
Pro Defensa del Casino de la Selva al recibir el Premio D. Sergio Méndez Arceo
XII PREMIO NACIONAL DE
DERECHOS HUMANOS
“DON SERGIO MÉNDEZ ARCEO”
a Ángel Arias, que
murió y luchó como procesado político
El Frente Cívico Pro Defensa del Casino de la
Selva recibe como un alto honor este Premio Nacional de Derechos Humanos,
creado en nombre de un gran luchador de las causas populares, la justicia
social y los derechos humanos de Morelos, México y América Latina: don Sergio
Méndez Arceo. Un obispo cuyo ecumenismo y compromiso rebasó las fronteras de su
propia Iglesia y el mundo religioso. El hecho de ser nosotros además una
organización morelense nos responsabiliza aún más hacia don Sergio y sus
ideales sociales. El premio representa el reconocimiento de la importancia de
los derechos de tercera generación y el comienzo de la etapa de retroceso de
una corporación trasnacional promotora de la violencia y la corrupción.
Como Frente sabemos que representamos a un
movimiento ciudadano, que rebasó las fronteras de nuestra ciudad de Cuernavaca,
y que ha expresado la capacidad de indignación y organización de la sociedad
civil ante los atropellos del poder económico coludido
con el político, en ausencia de toda ética. Por tanto, no somos un grupo nada
más, sino un conjunto amplio de ciudadanos, de todas partes de Morelos, México
y el mundo, hermanados en la lucha contra un modelo neoliberal el Casino
representa un microcosmos de ello-, depredador de cualquier resquicio de
dignidad ciudadana, cultural, de formas económicas autónomas y de respeto al
medio ambiente, servido por el aparato represivo estatal. El ejemplo más
emotivo y claro fue la megamarcha del 27 de agosto
del 2002, donde la reserva moral de
la sociedad civil morelense, y nacional, se volcó a las calles en más de 15 mil
personas para decir “No” a la represión y a la ilegalidad. El apoyo y consejo
de los pueblos de Morelos, de organizaciones magisteriales, campesinas y
populares de México, así como de ONGs de México e
internacionales, está íntimamente ligado a la lucha del Frente.
La consigna que nos une a todas estas
identidades locales y globales es: “la
desobediencia debida a toda orden inhumana dada por la autoridad”, un “Ya Basta”
al atropello, la ilegalidad, la ilegitimidad y la impunidad. Nuestro límite
estuvo sí en la dificultad para movilizar en forma continua a esas veinte mil
firmas de apoyo que tuvimos, en acciones de protesta activa pública en la
calle.
La lucha pasó rápidamente de una defensa
separada de ciertos patrimonios (cultural, ecológico, arqueológico, artístico,
urbano y económico) que contenía y representaba el Casino de la Selva, a una
lucha por la “defensa de la ciudad” donde vivimos y viven nuestras familias,
amigos y mucha gente más. Ha sido una lucha por el derecho a decidir el futuro
de la ciudad que habitamos nosotros y las generaciones venideras, por un
espacio urbano de dimensiones humanas, convivencial,
en armonía con la naturaleza y las formas económicas populares y campesinas. Una
lucha por el respeto a la historia y la identidad de una población urbana y su
territorio. Un parque con centro cultural y la universidad de las artes fue el
proyecto concreto que propusimos, con datos de cómo sería algo mucho más
redituable económica y humanamente para toda la
ciudad. Nunca aceptamos las falacias oficiales del progreso: tumbar con mazo y motosierras arte del muralismo
mexicano, arquitectura de vanguardia, vestigios olmecas,
casi mil árboles (algunos
centenarios), para sustituirlos por
planchas de cemento para estacionar coches y productos trasnacionales. Además,
la empresa, utilizando su poder económico, propagó bondades, aún hoy
incumplidas, para convencer a los ciudadanos: ¿dónde están los 800 empleos? ¿los sueldos de $3500? ¿los 30 mil
árboles? ¿la vialidad interior que ahora van a cerrar?
Y, por supuesto, todas las ganancias van al exterior sin beneficios
alguno para la comunidad. ¿Ése es el progreso neoliberal?
El lugar,
lo legal y lo legítimo ocuparon
un aspecto central en la lucha noviolenta del Frente,
sea en lo positivo que en lo negativo. Una característica básica en el éxito de
varias de nuestras acciones más audaces fue dirigirlas en forma directa hacia
los actores responsables de la injusticia y situarlas en su propio territorio
(lugar), rompiendo así algunos prejuicios y temores de la lucha social. Sobre
todo con plantones, ayunos y bloqueos se buscó desnudar públicamente la verdad y la mentira, tocar la conciencia del
adversario y confrontar la impunidad haciendo públicos los documentos
oficiales; original y fuerte fue, por ejemplo, la irrupción de dos miembros del Frente en medio de la asamblea anual
de accionistas de Costco en Seattle
en enero de 2002, el plantón-ayuno de 81 días dentro del Palacio de
Gobierno de Morelos o la instalación dentro
de una oficina de la SEGOB durante una noche. Este manejo del lugar en la direccionalidad
de las acciones contribuyó a aumentar nuestra fuerza moral (principal arma del Frente) hacia adentro y hacia el
espacio público, nos dio respeto aún ante el adversario, y también, por qué no
decirlo, a veces nos generó más encono. El Frente incursionó asimismo, como la
intensidad de la lucha lo demandó, en el terreno de la desobediencia civil al
negarnos algunos a pagar la renovación de la fianza (hasta hoy) y a ir a firmar
cada semana al CERESO de Atlacholoaya, para dejar de
ser rehenes de las autoridades estatales y el poder judicial local, en un
juicio penal aberrante desde todo punto de vista, que continúa incluso hasta
hoy; cinco veces nos han cambiado de juez.
Se comprobó así una vez más que la noviolencia activa radical es una fuerza de lucha social
muy eficaz, que no usa armas para destruir al otro, sino para que sea capaz de
enmendar su conducta injusta y, en nuestro caso, comprendiera que la lucha era
también por el bienestar de sus propios hijos. Sin embargo, hasta ahora los
gobiernos panistas de Estrada y José Raúl Hernández y
las trasnacionales se negaron a buscar
juntos la legalidad y el bien común, les ganó su codicia material, y
entonces optaron por acosar, amenazar y reprimir brutalmente al movimiento
hasta el encarcelamiento, criminalizando al activismo social por la permanente
difamación y engaño en los medios, por la polarización de la sociedad. Cabe
destacar el sacrificio de varios compañeros que por esta lucha fueron
despedidos de sus trabajos: periodistas que se comprometieron en difundir la
causa, maestros que enseñaban a sus alumnos a investigar la problemática,
promotores culturales solidarios y políticos a quienes se les coartó de sus
derechos. Aprovechamos, igualmente, una vez más, para volver a hacer un llamado
a la conciencia de las autoridades y empresarios para que sean capaces de
anteponer el bien común a sus propios intereses, y así puedan crecer junto a
sus familias en una vida y servicio dignos.
Por otro lado, la variable del lugar, respecto a la ubicación de las megatiendas, no
la supimos hacer entender suficientemente a una parte de la sociedad civil de
Cuernavaca; precisamente Costco-Comercial Mexicana en
el Casino transforman Cuernavaca en un No-Lugar
pues los megaequipamientos convierten los lugares
urbanos en espacios suburbanos indiferenciados. El Frente siempre sostuvo que
las megatiendas debían ser ubicadas en las orillas de
la ciudad, como en otras partes del mundo, y que no nos oponíamos a la creación
de más empleos. Pero este objetivo central de la lucha fue ocultado a la opinión pública por el gobierno panista
con la complicidad de algunos medios, dejando a la gente desarmada ante la idea de progreso económico y la no
existencia de otra alternativa para las megatiendas.
En cuanto a lo legal, los propios organismos nacionales e internacionales
involucrados en el conflicto han reconocido reiteradamente el rigor intelectual
y honestidad con el que los miembros del Frente han recabado toda la
documentación legal para demostrar abundantemente la corrupción, ilegalidad e
impunidad con que se llevó a cabo todo el proceso del Casino desde la
compraventa -con avalúo cero a las obras de arte- por la Secretaría de
Hacienda. Sin embargo, topamos con una realidad brutal que todos conocemos a
priori pero que confiamos ingenuamente de que podía cambiar: el estado de
derecho en México es todavía más un deseo que una realidad. La concepción de
legalidad que manejamos los ciudadanos y la propia ley no es la misma que la
que manejan los poderes públicos y sus aliados económicos: para nosotros la
legalidad está unida directa y proporcionalmente a la justicia y el bien común,
lo que también significa cumplir con la entrega de una serie de documentos
precisos fijados para la obtención de determinados permisos; para el panista y Costco-Comercial
Mexicana lo legal está garantizado sólo por la firma del funcionario en turno,
sin importar el cumplimiento correcto de los requisitos previos. La ley ha sido
muchas veces en la historia un instrumento de lucha, de cambio, y no, como para
estos funcionarios, un medio para mantener el statu quo y proteger sus intereses particulares. Mucha ciudadanía
cayó en esta trampa y prevaricato graves. Ésa fue la principal arma del fraude
que orquestaron los poderes federal, estatal y municipal, cuya ignominia los va
a perseguir. A la larga el pueblo y la historia pondrán a cada uno en su lugar.
Ya ahora cada vez más la gente está visualizando
la catástrofe de este proyecto y el cambio de uso de suelo que el
ayuntamiento aprobó para toda la ciudad, llenándola ahora de tiendas de
autoservicio, edificios y gasolineras.
A pesar del golpe tan grande que significó la
inauguración de las megatiendas en septiembre del año
pasado consumación de un crimen contra la ciudad-, el Frente sigue firme en su
lucha por la legalidad y la justicia en Cuernavaca y Morelos. Sabemos bien que
los procesos de conflictos sociales no son sólo coyunturas a corto plazo
sujetas al maniqueísmo simple de éxitos o fracasos, sino que son precisamente
procesos largos y complejos. Por ello, en esta etapa, estamos centrados en una
serie importante de demandas contra las autoridades estatal y municipal en la
PGR, la PGJEM y el Tribunal de lo Contencioso Administrativo Estatal; así como
en que se retiren todos los cargos a los 31 procesados políticos. De igual
manera se está participando en un proyecto de propuesta de ley para
la protección de patrimonios culturales y ambientales, para evitar la
repetición de estos sucesos. Estamos desplegando todas las herramientas legales
posibles para que las trasnacionales reparen los daños causados a la
ciudadanía: disminución de la calidad de vida, pérdida del patrimonio universal
que se encontraba en el Casino, violación a los derechos más elementales de los
ciudadanos; así como que los funcionarios que incurrieron en ilegalidades y
violencia sean sancionados para que no haya impunidad.
También han sido muy importantes los logros
internacionales recientes en materia de derechos humanos: en el “Diagnóstico
sobre la situación de los Derechos Humanos en México” entregado por el Alto
Comisionado de los DDHH de la ONU para México al presidente Fox,
en diciembre pasado, se menciona claramente el caso del Casino como un ejemplo
de “persecución y hostigamiento” hacia activistas sociales: “…la empresa Costco-Comercial Mexicana, con la complicidad de las
autoridades de Morelos, vulneró recientemente el derecho a un medio ambiente
sano al proceder a la tala inmoderada de zonas forestales y micro-ambientales;
el derecho al disfrute del patrimonio histórico, artístico y cultural al
destruir zonas arqueológicas, monumentos, murales y esculturas representativas
del arte mexicano de la segunda mitad del siglo XX, y también los derechos
civiles y políticos garantizados constitucionalmente al proceder a reprimir a
ciudadanos que promueven acciones legales y de resistencia pacífica en
oposición a la destrucción del sitio”.
Asimismo,
en enero pasado, un grupo estadounidense de accionistas éticos de Costco, sobre todo ligados a diferentes iglesias, propuso,
con el apoyo de otros accionistas, en la asamblea anual que se aprobara una
cláusula, para futuras compras de la empresa en el mundo, que “obligaría a los
directores a elaborar una política de compra de predios, que incorpore factores
sociales y ambientales que aseguren la preservación patrimonial de las
comunidades en las que se asiente. De igual forma, se deberá establecer el
respeto a su medio ambiente y a los derechos humanos, consultando además a las
comunidades posiblemente afectadas con la instalación de las tiendas”.
En
lo político, el Frente, siempre ha estado atento y cercano a otras luchas en la
ciudad, el Estado o el resto del país, que tengan afinidad con la nuestra y que
busquen resistir al modelo neoliberal de capitalismo expropiador y represor,
así como abonar a los procesos de democratización, como por ejemplo en la
crisis de gobernabilidad que atraviesa actualmente nuestro Estado con el
gobierno panista involucrado en escándalos de narco y asesinatos. En muchos sentidos la confrontación del
Frente ya había anunciado este desastre político estatal.
El Frente estuvo también definido por la
comprensión que la lucha de nuestro movimiento abarcaba la solidaridad con
otras formas de resistencia a la voracidad neoliberal, de ahí que se buscó
apoyar en las agresiones que sufrieron los pueblos de Tlalnepantla,
Temoac, Amilcingo, Huazulco y Atenco, u otras
organizaciones sociales hermanas.
En cuanto a la acción noviolenta,
entre otras cosas, se está organizando con fuerza la segunda etapa de la
campaña ciudadana de no-coperación con las megatiendas y de afectación
de su imagen pública: el Boicot a Costco-Comercial
Mexicana-Restaurante California-Sumesa. La ciudad
estará cada vez más llena de calcomanías, volantes y carteles invitando a la
ciudadanía a concientizarse y no consumir allí “por
dignidad”. Cada vez somos más los ciudadanos que tomamos conciencia del poder
que tiene, a mediano plazo, el arma del boicot.
Sabemos que al recibir este premio, estamos
adquiriendo una gran responsabilidad ante la sociedad, que implica la esperanza
de muchos ciudadanos por defender el derecho a decidir el tipo de ciudad,
Estado y el país en que desean vivir y heredar a las futuras generaciones, por
la defensa de los patrimonios cultural, ecológico, arqueológico, histórico,
artístico, urbano y económico de la ciudad toda, así como el derecho a
participar en las decisiones públicas que les afectan directamente.
Quisiéramos concluir, con un nuevo
agradecimiento profundo a las organizaciones que participaron de esta doceava
edición del Premio dedicado a “Don Sergio”, obispo y profeta, y unir fuerzas
entre todas y todos con la esperanza firme que cualquier lucha social por la
justicia y los derechos nos enaltece a todos y ayuda a que la especie avance
hacia una más plena humanización.
FRENTE CÍVICO PRO DEFENSA
DEL CASINO DE LA SELVA
24 de abril de 2004