Miami, 20 mil
JIM CASON, DAVID
BROOKS Y ROBERTO GONZALEZ AMADOR,
enviados
(La Jornada,
Noviembre 21 y 22)
Miami, 20 noviembre.
Miami amaneció como la capital de un país bananero que acabara de sufrir
un golpe de Estado: miles de policías estrenando equipo antimotines, cañones
lanza agua, vehículos artillados, helicópteros que sobrevuelan todo el día y
sospechan que todo manifestante es enemigo potencial de la ley y el orden.
Pero unas 15 mil
personas mantuvieron la paz, a pesar de provocaciones e intimidación de las
autoridades, al marchar por el centro de la ciudad, aunque se les mantuvo lejos
-a unas 10 cuadras- del sitio donde se celebra la reunión ministerial para el
Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Los manifestantes
emitieron una declaración conjunta en solidaridad con los cientos de miles de
personas que en Londres protestan contra la visita del presidente George W.
Bush y con los activistas que están por participar en una protesta masiva
contra la Escuela de las Américas este fin de semana.
''La invasión y
ocupación de Irak, la capacitación de soldados en contrainsurgencia en la Escuela
de las Américas, y la expansión de los llamados acuerdos de libre comercio como
el ALCA, son estrategias en la construcción de un imperio basado en la
avaricia, la violencia y el poder'', declararon. ''Estas políticas
-sostuvieron- no están haciendo más seguro al mundo como tampoco sus políticas
económicas están generando prosperidad''.
La policía de Miami
dedicó gran parte del día a evitar que la mayoría de los pacíficos
manifestantes pudieran llegar siquiera a un kilómetro de la sede que alberga la
reunión ministerial del ALCA.
Con nuevos uniformes
y equipos antimotines de última moda, los policías dispararon balas de hule,
gas pimienta, usaron instrumentos láser eléctricos y bastones contra
manifestantes que intentaban acercarse al hotel donde se realizaban las
negociaciones oficiales.
Varios activistas
acabaron con las cabezas ensangrentadas y fueron atendidos por médicos y
enfermeras voluntarios, que también tuvieron que dar tratamiento a los que
quedaron expuestos a agentes químicos. ''La policía sistemáticamente violó los
derechos humanos en un esfuerzo por silenciar las protestas contra el ALCA'',
declaró Patrick Reinsborough, vocero de los manifestantes.
El acto magno del día
fue una enorme marcha y mitin encabezados por el sindicato nacional metalúrgico
de Estados Unidos, junto con representantes de sus colegas brasileños. Vestidos
con camisetas iguales que llevaban leyendas como: ''El ALCA asquea'' y con
banderas que en tres idiomas reafirmaban la solidaridad, unos 2 mil obreros
siderúrgicos integraron el contingente más grande visto en una marcha, que
incorporó a representantes de las diversas organizaciones sociales integrantes
del movimiento global altermundista.
Los organizadores de
la marcha denunciaron la abrumadora presencia policíaca, que las autoridades no
permitieron la llegada de más de 100 autobuses con 2 mil sindicalizados y
negaron el acceso al sitio de la manifestación a cientos más.
''Hoy me desperté
con el rugir de helicópteros. Ellos pueden parar nuestros autobuses, pueden
negar que la gente llegue a esta manifestación, pero jamás podrán detener este
movimiento por la justicia económica y social en las Américas'', declaró Leo
Girard, secretario general del sindicato nacional siderúrgico de Estados Unidos
(USWA).
''Arriba, abajo, el
ALCA al carajo'', corearon unos, mientras otros gritaban consignas sobre el
medio ambiente, contra la privatización del agua, por la defensa de los
inmigrantes, contra la intervención estadunidense en Colombia y Venezuela, y
toda una gama de temas, pero todos reunidos en su rechazo al ALCA.
Jornaleros mexicanos
de Florida portaban una enorme bandera de México, un contingente de
sindicalistas y ambientalistas llevaba otra, mientras activistas de San Antonio
mostraban una manta contra la militarización de la frontera.
La mayoría de los
participantes pertenecían a sindicatos nacionales como los contingentes del
gremio textilero, de trabajadores del gobierno, electricistas, de servicios,
maquinistas, pintores y choferes, junto con jornaleros.
También había
indicios de la novedosa alianza del sector laboral con el ambiental, y algunos
sindicalistas portaban pancartas de la organización Sierra Club. Manifestantes
disfrazados de delfines marchaban junto con otros vestidos de blanco que decían
ser agentes antitóxicos, al lado de unos ''jitomates asesinos'' y un grupo con
sedas de varios tintes de azul que representaban el mar. Pasaban contingentes
de la Alianza Social Continental, de jubilados, el bloque negro, artistas, y
uno llevaba una pancarta de ''Alcohólicos contra el ALCA''.
Muchos de los
participantes entrevistados por La Jornada eran miembros de sindicatos
que han perdido miles de empleos por los efectos de las políticas de libre
comercio, que trasladaron sus empleos a México o China. Un metalúrgico de
Indiana contaba que su planta acaba de perder 50 empleos; un textilero de
Carolina del Norte habla de la pérdida de 4 mil puestos de trabajo; uno de la
empresa Maytag dice que cientos de empleos se perderán por el traslado de la
empresa. ''Es el asesinato premeditado de nuestras comunidades'', comentó Dave
Berard, trabajador siderúrgico.
La protesta contra
el ALCA se combinó con la denuncia de las políticas del presidente George W.
Bush -con la participación de grupos de paz en esta acción- y estas expresiones
se unieron a las voces que se escuchan al otro lado del Atlántico, en Londres.
''Bush, te conozco, eres un ladrón, mentiroso y asesino también'', coreaban
unos, y en cada foro y mitin aquí se ha señalado la prioridad de derrotar a
Bush en las elecciones del año entrante.
El día comenzó con
la celebración de un ''Area de Libre Carnaval de las Américas'', con títeres y
grupos de manifestan-tes que se congregaron desde varios puntos para sumar unas
mil personas que bailaban, tocaban tambores y celebraban la resistencia al
ALCA.
La primera
manifestación empezó con una larga columna de activistas encabezados por el
gran títere de un pájaro de cinco metros, con tambores, canciones y bailes, y
cuyo avance fue bloqueado en cada esquina para evitar que se acercaran a menos
de unas 10 cuadras de donde se reunían los ministros.
Pero desde que
amaneció la policía inundó todas las rutas al centro y rehusó permitir el
acceso a lugares que antes habían sido establecidos como zonas acordadas para
la protesta. Una y otra vez movían las líneas de uniformados para arrinconar a
los grupos de manifestantes, a veces utilizando la fuerza. En varios cruces los
activistas resistieron estas tácticas pero la policía operó en formaciones
militares, golpeó a los manifestantes en riñones y cabeza, al tiempo que disparó
cápsulas de gas pimienta y balas de hule.
En cierto momento
los manifestantes intentaron derrumbar un segmento de la gran barda de metal
que la policía había instalado alrededor de unas 20 cuadras del centro, y los
agentes respondieron con toques eléctricos y gas lacrimógeno. Para la mayoría
de los observadores y periodistas estas acciones parecían diseñadas para
intimidar y establecer control a toda costa, más que un intento para manejar
los movimientos de manifestantes.
Un enorme grupo de
sindicalistas que acudía a un acto autorizado por la policía se encontró frente
a una acción de asalto donde una decena de agentes ingresó al grupo, arrestó a
dos personas (supuestamente por haberles arrojado una manta) y apuntó sus armas
contra los sorprendidos sindicalistas.
Dos sindicalistas
mexicanos empezaron a gritar a los policías ''culeros''. Girard, líder de los
siderúrgicos, informó que una de sus agremiadas fue arrojada al piso de
concreto mientras los policías le apuntaban a la cabeza con sus pistolas.
Al concluir la gran
marcha y mitin de los sindicalistas, grupos de activistas dispuestos a realizar
acciones directas fueron correteados después de un largo y tenso momento de
negarse a abrir el paso a la policía en una avenida. La policía insistió en que
este grupo estaba por iniciar accciones de destrucción de propiedades y les
ordenó abandonar el sitio, pero al negarse fueron reprimidos. Menos de 100
activistas decidieron incendiar basura y colocar obstáculos en la avenida, con
lo cual la policía empezó a perseguirlos por varias cuadras.
Para el fin del día
la policía había detenido a más de 50 activistas pero hasta el momento nadie
sabe cuántos fueron heridos, mientras de su parte reportaron que dos de sus
agentes sufrieron heridas.
''Más de 8 millones
de dólares se usaron para espantar a niños y a gente mayor de edad'', comenta a
La Jornada Tony Fransetta, que organizó la participación de unos mil 200
trabajadores jubilados de varias partes de Florida que llegaron aquí en 25
autobuses. Lo hicieron, dice, porque acuerdos como el TLCAN y el ALCA sólo
llevan a menos empleos y salarios deteriorados. ''Esto no es posible, es un
Estado policiaco, sólo para intimidar a estos jóvenes que actúan por sus
ideales''. Concluyó: ''yo soy veterano de la guerra de Corea, pero este no es
el país por el cual luché''.
Usan en Miami
recursos que eran para ocupar Irak: Global Exchange
Miami, 21 de
noviembre. A pesar de que los ministros que vinieron a negociar un acuerdo
continental de libre comercio abandonaron esta ciudad, permaneció en el lugar
el estado policiaco impuesto aquí, que dejó saldo de más de 200 detenidos en
dos días de protestas, quejas de brutalidad policiaca y la revelación de que la
partida para la seguridad de la cumbre formó parte del mismo paquete
presupuestario aprobado para la ocupación de Irak.
"Esto parece
Beirut", comentó este viernes un abogado que salió de sus oficinas para
presenciar un arresto masivo de manifestantes frente a la cárcel municipal de
esta ciudad, donde se realizó un mitin para pedir la libertad de sus compañeros
arrestados ayer. "Liberen a los prisioneros, no el comercio",
coreaban, mientras se desplegaban columnas de policías antimotines con sus
nuevos equipos.
Mientras tanto, los
opositores al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) opinaron que como
quedó el borrador oficial acordado anoche, se dejó "cómoda" a la
comunidad empresarial estadunidense. Sin embargo, críticos señalaron que en
verdad no hubo gran avance en el acuerdo oficial, sino más bien una decisión
para mantener la ilusión de que el ALCA sigue en proceso.
Durante todo el día,
la abrumadora presencia policiaca vigiló a nada. Las calles del centro estaban
vacías, pero cualquier pequeño grupo de manifestantes que se atrevía a moverse
era seguido por fuerzas del doble o triple de su tamaño que se dedicaban a
intimidarlos. Las quejas se repetían porque, sin provocación, manifestantes
sufrieron desde insultos hasta golpes y heridas de balas de hule entre anoche y
a lo largo del día.
La gente contaba sus
desventuras con la policía. Un sindicalista jubilado de 72 años de edad fue
arrestado y pasó la noche en la cárcel sólo por preguntarle a cada policía si
no les daba vergúenza ser parte de esta represión. Jóvenes muestran sus
moretones y heridas provocadas por balas de hule, y abogados de manifestantes
denunciaron el maltrato a los detenidos, privados de alimento, agua y hasta de
hacer uso del sanitario.
El grado de represión
llegó a lo absurdo. A tres hombres que fumaban cigarros frente a una iglesia,
donde participaban en un foro de una ONG, la policía les ordenó acabar de fumar
y retirarse del lugar. Este tipo de episodios se repitió una y otra vez en
diversos puntos de la ciudad.
Medea Benjamín,
directora de Global Exchange, declaró que "cabe recordar que los 8
millones 500 mil dólares empleados en financiar el operativo de
seguridad de Miami fueron parte del mismo presupuesto de 87 mil millones
aprobados por el Congreso de Estados Unidos para la ocupación de Irak". Señaló
que la policía gastó así unos 600 dólares por cada manifestante "para
asegurar que los manifestantes no incomodaran a los ministros del ALCA".
Contrastó el comportamiento de la policía aquí con la experiencia en Cancún,
donde la policía mexicana permaneció desarmada, en permanente negociación con
los manifestantes y asegurando sus espacios de protesta.
"Esto fue
atroz", afirmó Thea Lee, economista internacional de la central obrera
nacional AFL-CIO. En entrevista con La Jornada, señaló que la policía y
el gobierno municipal "criminalizaron a todos los manifestantes" y
violaron todos los acuerdos previos que se habían negociado para una marcha y
mitin desde hace seis meses. "Esta fue una estrategia deliberada para
desalentar la participación en una protesta legal. El mensaje que dio la policía
es que tú no tienes derechos de expresar tu oposición".
Una tercera parte de
la membresía local de Public Citizen, organización nacional de defensa del
consumidor, optó por no participar en sus tareas de voluntarios para estas
protestas por miedo a la policía.
Y todo esto se hizo
para una reunión de 34 ministros que sólo duró nueve horas.
El Waterloo
del acuerdo
Los resultados de la
reunión ministerial fueron considerados por los opositores casi un fracaso.
Lori Wallach, directora del proyecto sobre comercio internacional de Public
Citizen, comentó a La Jornada que "la única cosa sobre la cual podrían
acordar fue diluir el acuerdo y aplazar todas las decisiones difíciles para
asegurar que Miami no se convirtiera en el Waterloo del ALCA".
Thea Lee, de
AFL-CIO, coincidió en que lo logrado aquí por los ministros fue para
"mantener las apariencias" del ALCA, "pero -advirtió- esto no
satisfará a ninguno de los sectores que participan en este proceso: ni a
empresarios ni a sindicatos".
Pero a pesar de la
represión afuera y los pocos resultados adentro, lo que sí se logró en Miami es
constatar que nueve años después de que se anunció la intención de un ALCA en
esta misma ciudad, hay un movimiento social internacional a nivel hemisférico
cuya oposición implica una amenaza a toda sede donde se discute el tema.
A la vez, en Miami
se logró, por vez primera, una alianza explícita entre la cúpula laboral
sindicalista estadunidense y el movimiento altermundista. La Jornada
ha confirmado que se realizó una reunión entre representantes de los activistas
de las acciones directas en las calles, incluyendo a los jóvenes anarquistas
vestidos de negro, y el secretario general y su segundo, John Sweeney y Richard
Trumka, en el centro de convergencia aquí.
"La realidad es
que estamos encarrilando de nuevo este movimiento a lo que habíamos empezado en
Seattle", comentó Patrick Reinsborough, un estratega del movimiento altermundista.
"Está claro que las autoridades están muy temerosas de esta alianza entre
sindicalistas y los activistas en las calles". De hecho, uno de los
objetivos de las autoridades aquí fue intentar romper esta alianza naciente,
acusó. Reinsborough cree que la ofensiva policiaca aquí también tenía el
objetivo de arrestar a activistas que anticipan participarán en acciones en el
futuro, en particular la convención nacional del Partido Republicano en agosto
de 2004.
Tom Hayden, líder
del movimiento contra la guerra en Vietnam y uno de los famosos Ocho de
Chicago detenidos en 1968, participo aquí en las protestas. En entrevista con
La Jornada, Hayden comentó: "recuerden que la estrategia nacional
de seguridad de George W. Bush incluye, como parte integral, la promoción del
ALCA. Por lo tanto, uno de los aspectos más importantes de estas acciones aquí
es que ahora forman parte de un movimiento más amplio contra la ambición
imperial de Estados Unidos".